La capacidad de creación es una de las grandes diferencias que presentamos los seres humanos en contraste con otras especies, cada persona lleva consigo la capacidad de CREAR, ya sea objetos físicos como por ejemplo un cuadro o una herramienta que le sirva para algún propósito o ya sea algo de tipo intelectual como improvisar una canción bajo la ducha o inventar una historia que acune a su hijo.

La creación es un antídoto, una forma natural de permanecer en la salud. En muchos casos cuando las personas dejan de crear, sus mundos se vuelven oscuros, sus horas se rellenan con apatía y la sombra de la depresión comienza a pisarle sus talones, en muchos casos producto de su condicionamiento infantil la persona piensa de forma errónea en que no posee la capacidad de CREACIÓN y que eso es un don que solo otros poseen.

Cada niño, de cualquier condición, raza, credo o limitación psíquica o motriz es un CREADOR EN POTENCIA, negarles tal mérito demuestra nuestra propia limitación sobre el entendimiento de la capacidad humana de sobrepasar sus limitaciones.

Apoyar a que los niños sean creadores, curiosos y activos e incluso obsesivos en sus pasiones (siempre y cuando sean sanas) puede prevenirles de convertirse en adolescentes que se aburren, sienten ansiedad o buscan la gratificación constante del entorno por medio de la aprobación pública de un selfie, algo que más pronto que tarde les hará sumergirse en el vacío existencial.

Brindemos por la CREACIÓN, y si por algún motivo hemos dejado de crear, brindemos por REGRESAR a ella sin EXCUSAS y sin dilaciones!!!

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